jueves, 10 de mayo de 2012

Ahora.


A veces hay un barco, en mitad del oceano; y una ráfaga surge de la nada, y las velas, henchidas de fuerza, parecen darle alas.
Y el agua, y el viento, y el cielo... y el velero, parecen cobrar vida a tu alrededor, y pasan a ser más que las olas, o el salitre, o que un mascaron desvencijado por la marisma.
Esa magia que, ayende la vista, no alcanza a ver..
esa, es la sensación que me hincha el pecho, que me hace subirme al barco cada noche, respirar hondo, y esperar que la ráfaga venga, sin mas.
Es ese impulso a seguir la corriente allá donde quiera llevarte, y simplemente.. sentir. Sentir, y disfrutar el viaje.
Sea cual sea.

"Había olvidado el aire en el rostro,
habia olvidado mi adusto semblante;
Siento el corage en mis manos,
Siento el vigor en el aire,
Siento el corazón desbocado
anhelante de ser quien fue antes.
La noche me brinda un nuevo sol,
lejos, muy lejos, allá en el horizonte.
De cuando la luna y la amapola
besaban la lluvia con luz propia
De cuando el sueño era eterno,
mi bandera, mi patria...
...de cuando el dolor, no mas que una palabra
en el confin de la distancia.

El Nuevo día ha comenzado.
El Nuevo día ya está presente,
en cada lamento, en cada resuello,
que ha quedado en recuerdo
como polvo y cicatriz humeante.
Mece la brisa mi rostro
y la luna, mi alma indomable.
Vuelvo a ser quien era entonces;
entonces, cuando nada podía pararme."

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