sábado, 28 de abril de 2012

¿Cuántos más?


La mañana se alzaba grisácea, como tantas otras, nívede y blanca como un rallo de luna.
Y alli estaba el, plantado ante la ventana, sin otra cosa que hacer que mirar a los niños que chiquilleaban en la calle.
El telefono sonó, sobresaltando el onmiscioso silencio reinante, pero el apenas pudo oirlo. Su mente hablaba tan claramente..
 -Jonh, ¿no vas a contestar? -se olló a traves de la puerta
El suspiró, y con una soverana parsimonia, arrastró los pies hasta la pira de libros amontonados al cabecero de su cama, colmada por el teleforo, que resonaba una y otra vez, insistente.
Pero el apenas podía oirlo. Su mente se alzaba tan alto..
 - ¿Diga? -preguntó con aspereza.
 - ¿Se puede saber porqué no estas aqui? -le preguntó una voz femenina al otro lado, dicharachera y salpicada de alegría- se supone que es tu día, ¡y te lo estas perdiendo!
 - Hoy no me apetece salir, Carla. No tengo un buen día -respondío el quedamente.
 - Hoy y nunca Jonh. No se que ocurre que ya no pareces el mismo - Su voz pareció apagarse un tanto.
 - Hoy es un mal día.
Y sin apenas ser consciente, cortó la llamada.
Y cansinamente, volvío frente la ventana, a seguir viendo a los crios jugar, despreocupados, reir y correr sin apenas cansarse.
El lo veía todo tan claro lo veia, tan.. evidente... que a veces le resultaba asta cómico.
Sonrió, a su pesar. Se recordó cuantas veces desde la primera vez, y se preguntó cuantas hasta la ultima.
El telefono volvió a sonar, resonando en la habitacion.
 - ¿Jonh? -se volvió a oir la voz detras de la puerta.
Pero el ya no escuchaba. Ni respondía. Solo pensaba; pensaba y se preguntaba '¿cuantos suplicios más...?'

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